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Superar nuestros miedos para que nuestros pequeños crezcan mucho más seguros.

11 febrero, 2019

El agua es unos de los medios en el que el disfrute de los más pequeños se eleva a la máxima potencia. En la bañera, en la playa o en la piscina, nada como un baño relajante para combatir el calor o protegerse del frío. Sin embargo a menudo tardamos meses o incluso algún año en atrevernos a compartir ese placer con nuestros hijos.

¿Qué sucede? ¿Por qué nos pasa?

La excusa común es que no queremos que pasen agobios en un medio desconocido, pero en realidad lo que nos mueve no es su miedo, sino el nuestro.

Desde su primer mes de vida, los niños están capacitados para jugar y desenvolverse en el agua con nuestro acompañamiento. Además, haciéndolo desde edades tempranas tiene multitud de beneficios; para los pequeños, para nosotros como papás y para el vínculo que nos une.

Método Lenoami

El agua para los más bebés, es buena para su salud, es el primer ejercicio que pueden practicar. También es una una actividad educativa si aprovechamos la actividad para educar hábitos, nutrir su autoestima, crecer en valores, desarrollar la prudencia y no el miedo o la imprudencia.

El método Lenoarmi está pensado para que los más pequeños crezcan fuertes y desarrollen la INTELIGENCIA CORPORAL, que es la base de todas las demás inteligencias, sobre todo la emocional. Es un método de Relajación y Movimiento natural, que utiliza técnicas de estimulación positivas a través de la actividad.

Lo ideal es que los padres se involucren realizando actividades con sus hijos, creando así experiencias y momentos únicos para compartir un tiempo de máxima calidad. La plenitud y felicidad de los más pequeños depende de sus padres. En Lenoarmi, los padres encuentran asesoramiento, apoyo y estrategias educativas.

Es importante tener en cuenta todos los beneficios que les aporta el medio acuático a los bebés:

Método Lenoarmi

 

  1. Fortalece la capacidad respiratoria del bebé

Jugar y moverse en el agua incrementa la eficiencia en la oxigenación y traslado de la sangre. Además, trabaja para que el sistema cardiorrespiratorio e inmunológico se haga más fuerte y se supere los inevitables resfriados de invierno.

  1. Potencia las conexiones neuronales

Las experiencias corporales son importantísimas en sus primeros meses de vida; el agua se considera un medio muy enriquecedor para experimentar las diferentes capacidades que pueden desarrollar los más pequeños. El medio acuático multiplica las habilidades que los más pequeños desarrollan en tierra.

  1. Desarrolla su inteligencia corporal y trabaja el equilibrio

En el agua los bebés adquieren habilidad, agilidad y rapidez, activan sus reflejos y desarrollan esa inteligencia corporal como base para los siguientes pasos motrices.

En el agua, también se aprende constantemente a ajustar la posición de su cuerpo para recuperar el equilibrio ya que se mueven libres y les ayuda a potenciar la coordinación, equilibrio, orientación en el espacio. Aprenden a regular el tono muscular. Desarrollan las habilidades y aprenden a percibir el esfuerzo como un estímulo positivo. Del vínculo con los padres depende que los niños se sientan capaces en el agua. Padres seguros y serenos: niños capaces, fuertes, felices y creativos. La actividad en el agua es una oportunidad para toda la familia. Jugar, flotar y nadar.

  1. Aprende qué es la prudencia

Por último, y no menos importante, en el agua no conviene ser miedosos, pero si a conocer dónde están los límites y a aprender y reconocer como enfrentarse a cualquier adversidad.

Como veis, el  agua nos proporciona la oportunidad de construir junto a nuestros pequeños un espacio íntimo, agradable y relajante.

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Noemí Suriol – Directora Método Lenoarmi

www.lenoarmi.es

www.swimbobarcelona.com

 

 

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